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· Concierto Frank Black en la Sala Apolo de Barcelona

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Crónica del concierto de Frank Black en Barcelona

La carrera en solitario de Frank Black puede resumirse en 15 años en activo, 18 discos publicados (algunos rozando las obras maestras como Teenager of the year o el más reciente Honeycomb) e infinidad de actuaciones en directo cuando menos siempre correctas. Es, por méritos propios, una de las figuras de referencia de la música independiente americana.

Pero además de su carrera en solitario, Frank Black era el líder de Pixies, seguramente la banda que más ha revolucionado el panorama musical en menos tiempo. Pixies son una referencia para ya casi tres generaciones de músicos, su pronta disolución y la leyenda que se ha creado en torno a ellos ha perjudicado y beneficiado (difícil saber en que proporción) a las carreras en solitario de sus respectivos integrantes.

En los últimos años la carrera musical de Frank Black se ha desviado más hacia el country y el blues, con sus dos álbumes Honeycomb (2005, 4AD) y Fast Man Raider Man (2006, 4AD). Este año ha publicado Bluefinger (2007, Cooking Vinyl) un disco que recuerda más a su etapa con The Catholics

Presentado este disco se plantó en Barcelona, acompañado simplemente por una banda formada por Jason Carter a la batería, Ding Archer al bajo y Charles Normal en la guitarra, con un sonido tal vez próximo a Queens of Stone Age. Es la primera vez que veo a Frank Black ejercer de "front-man", no cogió la guitarra ni en un solo tema y durante todo el concierto se entregó a fondo interprentando un recital compuesto básicamente por los temas de su último álbum y una selección de temas de su carrera.

Impacta bastante ver a Frank Black acercarse tanto al público e interpretar sus canciones con la energía y la entrega que lo hizo ante el medio centenar de personas congregadas en la Sala Apolo. Sonaron especialmente agresivas "Thalassocracy", "I want to live (in an abstract plain)" del Teenager of the year, "Threshold Apprehension" y "You can't break my heart and have it". de su último disco

Los temas se sucedían a una velocidad digna de un concierto de punk, al terminar una canción Frank Black avisaba a sus músicos sobre la siguiente canción. Cayeron más temas de su nuevo disco como "Lolita", "Tight black rubber" o "Captain Prasty" y más de su trayectoria como "All my ghosts", de su primer disco con The Catholics o "Los Angeles" del "No Big Deal". Y recitando (o profecitando, más bien) a capela "Six-sixty-six" presentó a la banda.

Como broche una impresionante versión de "The Rockafeller Shank" de Fat Boy Slim. Y no, no hubo ni una sola canción de Pixies. Y quizá por eso al terminar la hora y cuarto de concierto la gente se quedó pidiendo un bis durante cinco minutos. O tal vez fue por que la actuación de Black les supo a poco. Espero que fuera lo segundo, Charles Thompson ha hecho méritos para tener nombre propio en la historia de la música contempóranea. Y, además, están los Pixies.





Jose Cornide
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