La culpabilidad en la niñez.
Una madre y sus dos hijas llegan a Taipei para abrir un puesto en un bullicioso mercado nocturno. No siempre será fácil pagar el alquiler. Todas tendrán que adaptarse a este nuevo entorno. Por si las cosas no estuvieran lo suficientemente difíciles, desde el hospital el padre de una de las niñas necesita ayuda. Los abuelos tienen su mirada en el hijo varón y no parecen muy dispuestos a ayudar a las mujeres de la casa. El abuelo está empeñado en mantener la costumbre: la niña no puede ser zurda, la niña no debe usar la “mano del diablo”. Con este hervidero aflorarán los secretos de familia.
La película está grabada con i-phone y recoge todo el dinamismo y el color saturado de los mercados nocturnos. Sin lugar a dudas la parte estética es uno de sus logros, pero ha de destacarse la soberbia interpretación de todas las mujeres de diferentes generaciones. Una postadolescente en guerra contra el mundo que compite con su desquiciada madre y una niña ladrona que nos enternece con su inocencia. El resultado es una película conmovedora, vibrante, desenfadada y a veces mordaz.
El oscarizado Sean Baker (“Anora”) ha coescrito, editado y coproducido la película, que además es finalista a la Mejor película internacional (representando a Taiwán) en los próximos Premios Óscar de la Academia de Hollywood. Tsou, la directora, es una colaboradora habitual de Sean Baker: codirigieron juntos “Take Out” y ella ha producido buena parte de su filmografía posterior, como “Starlet”, “Tangerine”, “The Florida Project” y “Red Rocket”. “La chica zurda” supone la primera vez que Baker edita una película dirigida por otra persona.
Critica de #JMConte

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