Abril, hoy no es invierno, dirigido por Mabel Lozano, se alza con el Premio Fugaz 2026 al Mejor Cortometraje Documental en la décima edición de los galardones que concede la Comisión CortoEspaña y que reconocen cada año lo mejor del cortometraje español.
El premio fue entregado este 22 de junio en la Sala 25 de Kinépolis Ciudad de la Imagen de Madrid y supone un nuevo reconocimiento para una película que, desde su estreno mundial en el Festival de San Sebastián, ha desarrollado un destacado recorrido nacional e internacional con más de treinta selecciones, diez premios y su próxima participación en la 23ª edición de IN THE PALACE International Short Film Festival (Bulgaria), certamen calificador para los Premios Oscar.
Durante la recogida del premio, Mabel Lozano aprovechó el escenario para lanzar una reflexión sobre accesibilidad e inclusión. La directora explicó que había acudido acompañada de Ángeles Blanco, cuya historia inspira el cortometraje, pero denunció que no había podido subir al escenario debido a las barreras arquitectónicas existentes.
SINOPSIS
Ángeles Blanco es abogada de una asociación que asiste a personas con parálisis cerebral. Un día recibe en el teléfono un mensaje: un SOS. Nada más. Ángeles responde rápidamente. Pregunta por más datos, insiste, pero no hay respuesta. Tras varios días de silencio llega otro mensaje: de nuevo un SOS, esta vez seguido de un icono de llanto. Ángeles sabe que alguien la necesita al otro de ese teléfono, y que si quiere ayudarla va a tener que encontrar el modo de comunicarse con ella.
UN CORTOMETRAJE QUE TRANSFORMA LOS PREMIOS EN AYUDA REAL
Además de su recorrido por festivales, Abril, hoy no es invierno mantiene un compromiso social directo. Las dotaciones económicas obtenidas a través de los premios recibidos se destinan íntegramente a Mujeres en Modo ON VG, programa impulsado por Fundación ONCE para dotar de herramientas y recursos a mujeres y niñas con discapacidad víctimas de violencia de género.
Dirigido y escrito por Mabel Lozano, ganadora de dos Premios Goya al Mejor Cortometraje Documental, el trabajo visibiliza un caso real de explotación sexual comercial a una mujer con parálisis cerebral que se comunica mediante sistemas alternativos de comunicación.

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