Danny DeVito, Meiko Kaji y Takashi Shimizu, tres premios en un día
Los protagonistas de esta jornada pertenecen a los dominios del terror, la comedia, el thriller e incluso la acción con el foco puesto en los arquetipos del cine criminal del Japón de los 60 y 70. Se han entregado un Premio Honorífico, un WomanInFan y una Màquina del Temps.
«La única razón para ser director es que el puesto de Dios está ocupado»
En una de las escenas más recordadas de Matilda, una preadolescente Mara Wilson hacía volar todos los objetos del comedor de su casa al ritmo juguetón de Little Bitty Pretty One, de Thurston Harris. Treinta años después de aquella deliciosa comedia familiar, que se convirtió en un VHS indispensable para la generación millennial, su responsable ha regresado al Festival de Sitges para recibir el Gran Premio Honorífico. El pingüino de Batman vuelve, el director de pista que se convertía en lobo en Big Fish y el hermano gemelo de Arnold Schwarzenegger en Los gemelos golpean dos veces, Danny DeVito, ha recibido un gran homenaje en el auditorio del Meliá, con el público aplaudiendo en pie.
«Cuando tenía cinco años desarrollé una pasión por el cine y sé que vosotros también la sentís, y eso nos convierte en familia», ha expresado el actor de La guerra de los Rose. DeVito ha recordado que, a finales de los setenta, trabajó en una película —el western cómico Camino del sur— con el director de fotografía Néstor Almendros, «un pionero en el uso de la luz». También ha dejado claro que mantiene una buena relación con los hermanos Bayona y que La sociedad de la nieve es una de sus películas favoritas.
A continuación, ha pedido a sus hijos, Lucy y Jake DeVito, que subieran al escenario. «Ahora os presentaré a mi verdadera familia», ha dicho con una gran sonrisa. Los tres han presentado Drag, su nueva coproducción, que trata sobre un robo que sale mal y acaba convirtiéndose en un juego del escondite. Proyectada por la tarde dentro de la sección Oficial Fantástico, esta alocada comedia de terror —que parece una versión retorcida de Solo en casa— ha sido dirigida y escrita por un tándem artístico formado por Greg Yagolnitzer y Raviv Ullman, y cuenta con un reparto integrado por Lizzy Caplan, John Stamos, Christine Ko y la propia Lucy DeVito.
Antes de la proyección, el equipo de Drag, encabezado por el gran DeVito, ha protagonizado un encuentro con la prensa y el público en el mismo Meliá. «El guion es lo más importante», ha declarado el actor de Hoffa, un pulso al poder. «El material, la idea, pueden ser brillantes, pero la ejecución del guion… Es la parte que más he controlado en todas las películas que he hecho, con la excepción de Pulp Fiction». Según ha recordado, el proceso era siempre el mismo, pero «decidí confiar en ese tal Quentin y salió de maravilla, ¿no?». Por otro lado, «la única razón para hacerme director es que el puesto de Dios ya está ocupado».
Un premio para la gran pionera del cine criminal nipón
La imponente mirada de Meiko Kaji, interpretando a personajes implacables, ha dejado una huella imborrable en el imaginario del cine japonés de los años sesenta y setenta. Hablamos de títulos como la estilizada Lady Snowblood, de Toshiya Fujita —¡gran Sitges Clàssics de este año!— o la saga de acción Female Prisoner. La voz de Kaji también quedó grabada en la historia cuando Quentin Tarantino incluyó una de sus canciones —la magnífica Shura No Hana, traducida al inglés como The Flower of Carnage— en la brillante banda sonora de Kill Bill.
Este jueves por la noche, la directora de la Fundació, Mònica Garcia i Massagué, le ha entregado el Premio WomanInFan, destacándola como «la artista que redefinió el papel de la mujer en el cine de género». Emocionada, Kaji ha expresado que es «la primera vez que asisto a un festival europeo» y se ha dirigido al público para confesar que «vuestra pasión me anima a afrontar nuevos proyectos».
A continuación, la escritora Virginia Feito se ha sumado al homenaje a Kaji antes de presentar Victorian Psycho, una hibridación de terror y comedia que adapta su propia novela, con Feito como guionista y productora ejecutiva. La película está dirigida por Zachary Wigon y protagonizada por una de las grandes reinas del grito de nuestra época: Maika Monroe.
«Viajo por el mundo y Ju-on me persigue»
Gran cultivador del J-Horror y de las distintas variantes del cine espectral, Takashi Shimizu ha recibido el Premio Màquina del Temps. Este autor japonés concibe los fantasmas como una pulsión de rabia, como un rastro que dejan los muertos con asuntos pendientes. Sobre todo, lo conocemos por ser el responsable del clásico contemporáneo The Grudge, de 2002, que él mismo convirtió en un remake estadounidense dos años más tarde, con Sarah Michelle Gellar, Jason Behr y Bill Pullman. De hecho, su filmografía podría entenderse como una sucesión de haikus diabólicos donde la muerte del cuerpo no es más que el principio.
Justo antes de la medianoche, el director artístico del Festival de Sitges, Ángel Sala, le ha entregado el galardón en el Meliá. Shimizu ha recordado que hace 26 años presentó Ju-on en este certamen y se ha mostrado encantado al descubrir que la película sigue gustando al público, que le pide autógrafos. «Viajo por el mundo y Ju-on me persigue». Finalmente, ha concluido: «No os durmáis y que la maldición os acompañe», ante un auditorio eufórico donde todo el mundo hacía el mismo gesto con las manos en alto. A continuación, se ha proyectado un programa doble en homenaje a Shimizu: la espectral The Mouths y la detectivesca Village of Eight Gravestones.



Sin comentarios