Evja pierde a su padre y, como primogénita, ha de ocuparse del rebaño de renos familiar, un trabajo duro, físico, que solo desempeñan los hombres de la aldea. Haeika, líder local, se presta a ayudarla y pronto se enamora de ella. Evja, le corresponde tímidamente, obligada por el apoyo recibido, más si cabe cuando no es capaz de llevar a cabo el primer trabajo que le encomiendan, el grupo de pastores se le echa encima y él le saca la cara.
Pero el rebaño de renos de la comunidad es enorme, hay que marcarlo, trasladarlo y la comunidad va a necesitar ayuda. Nejla, primo de Haeika, llega de fuera, con cierto halo de personaje taciturno, «exótico» y enseguida llama la atención de Evja. A partir de aquí, se teje una complicada relación a tres, que dejará algún damnificado.
La cinta es obra de la directora Amanda Kernell y compite por la Concha de Oro. Cuenta con interpretaciones sobrias y la permanente espada de Damocles sobre su protagonista que solo quiere hacer lo suyo -trabajar, divertirse, relacionarse…vivir-, como cualquier persona -hombre que vive en su misma aldea y se dedica a lo propio-; una mujer en tierra de hombres, presionada por el grupo de machos alfa, la comunidad que no ve con buenos ojos el «descaro» de Evja, su propia familia -el abuelo quiere ayudar pero está físicamente acabado y su hermana pequeña entiende que no la valora y podría aportar mucho más- que, además, deberá lidiar con la complejidad de las relaciones de pareja.
¿Y si se te presenta el amor de tu vida y no aprovechas la ocasión?
Sin comentarios