No es su debut, parafraseando el título de la película, y se nota. Jesse Eisenberg, conocido rostro del cine indie, brilla detrás de la cámara con ésta, su tercera película. Una bonita fábula sobre las máscaras que todos llevamos en nuestras vidas, que transcurre en el mundo del teatro.
Julian Moore, como casi siempre perfecta, es una soñadora encerrada en una vida dedicada a los que le rodean, por la que pasa como si fuera invisible. Su ilusión e ingenuidad, por participar en una obra del off-Broadway o teatro alternativo, le llevan a sumergirse en un mundo que le transformará por completo hasta encontrarse a sí misma. El guión es un engranaje casi perfecto, con todos los ingredientes del cine clásico: conflicto, antagonistas, giros dramáticos, y un arco del personaje que le lleva a una transformación total desde el inicio hasta el final. Junto a Moore, brilla Paul Giamatti, el secundario eterno, con un papel magistral en el que interpreta al respetado director de la obra del soñado debut de la protagonista.
No es habitual encontrar aquí este tipo de cine (salvo excepciones como “The Disaster Artist”) pero es una oportunidad para que el sello del Festival luzca en todo el mundo, cuando arranque la temporada de premios en la que previsiblemente estará “The Debut”.

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