La 59.ª edición del Festival de Sitges se despide hoy domingo con las últimas maratones. Sin embargo, el sábado ya se conoció el palmarés y se entregó el último Gran Premio Honorífico, para Amy Irving. Repasamos lo más importante de los días que van del sábado 10 al sábado 17 de octubre. Lo de los dos primeros días está en nuestras crónicas del jueves y del viernes.

El palmarés
Sanguine, de Marion Le Corroller, ganó el premio a la Mejor película de la sección Oficial Fantàstic. Una residente en prácticas, agotada, trabaja en el servicio de urgencias más competitivo de Francia. Allí empieza a atender a pacientes con síntomas extraños. En la rueda de prensa del lunes, la directora explicó que el hospital «es un espejo del capitalismo». También dijo que, para ella, «el terror es un acto político y de resistencia». El Festival la sitúa como heredera del New French Extremity, junto a Julia Ducournau o Coralie Fargeat.
Por otro lado, la comedia negra se repartió buena parte de los premios. Joko Anwar ganó el de Mejor dirección por Ghost in the Cell, ambientada en una cárcel que una fuerza invisible convierte en un infierno. Casper Kelly y Jamie King se llevaron el de Mejor guion por Buddy, la del unicornio de peluche que envenena la televisión infantil. Además, Drag, de Greg Yagolnitzer y Raviv Ullman, recibió el Premio especial del Jurado. La produce Danny DeVito con sus hijos Jake y Lucy DeVito.
En interpretación, Jasmine Trinca ganó como mejor actriz por The Spiral, de Paolo Strippoli. Benoît Magimel, de Pacifiction, fue el mejor actor por Historias de la noche (The Birthday Party), de Léa Mysius. Asimismo, Blades of the Guardians, de Yuen Woo-ping, ganó el Premio del Público Focus Asia. Finalmente, We Are Aliens, de Kohei Kadowaki, fue el mejor largometraje de Anima’t. Presentamos la competición en este artículo.
Peter Jackson y la Zombie Walk
El invitado especial que iba a dar la salida de la Zombie Walk era Peter Jackson. El sábado 10, desde la terraza del Miramar y junto a Rick Baker, gritó «¡Arrasad con todo!» a un ejército de muertos vivientes. Esa misma noche recogió el Gran Premio Honorífico ante un auditorio en pie. Después se proyectó Braindead, restaurada en 4K, con Diana Peñalver en la sala. Ángel Sala, director artístico del Festival, recordó que en 1992 tenía «39 de fiebre» cuando Jackson la presentó en Sitges. Por su parte, Jackson resumió su relación con el certamen: «Mi película favorita de todos los tiempos es King Kong, la de 1933, y el mejor festival del mundo es Sitges».
Al día siguiente habló con fans y prensa en Sitges Industry. Contó que, antes de hacer The Beatles: Get Back, vio «65 horas de material de archivo» una y otra vez. Además, confesó que no le gusta rodar, porque «te expones a todo lo que puede salir mal». También desveló que está escribiendo el guion de una nueva película de Tintín.
Los Bacon, en familia
El mismo sábado, Kevin Bacon y Kyra Sedgwick recibieron también el Gran Premio Honorífico. Vinieron con su hijo, el músico Travis Bacon, para presentar Family Movie. En esta comedia negra, una familia de cineastas encuentra un cadáver en el plató de su slasher de bajo presupuesto. Así que deciden esconderlo para seguir rodando. «Ver a tus padres cubiertos de sangre es una experiencia que recomiendo muchísimo», dijo Travis. En el escenario, la pareja definió la película como «una carta de amor al género». Asimismo, defendió el trabajo de las personas frente a la inteligencia artificial.
Amenábar y Bárbara Rey
El domingo 11, Alejandro Amenábar recogió el Premio Méliès Career acompañado de Eduardo Noriega. Treinta años después de su estreno, Tesis volvió a la pantalla restaurada y con el sonido remasterizado. «Es maravilloso poder presentarla renovada treinta años después», dijo el director, que no la veía en una sala llena «desde 1996». Además, contó que prepara un nuevo largometraje de suspense y que espera estrenarlo en Sitges. Hablamos de esta y otras restauraciones en este artículo.
Ese mismo día, Bárbara Rey recibió el Premio Nosferatu. Fue una de las reinas del fantaterror de los setenta, con El buque maldito, de Amando de Ossorio, o Carne apaleada, de Javier Aguirre. «Yo era una niña que quería ser artista y nunca me habría imaginado que recibiría un premio con 76 años», dijo emocionada. Se lo dedicó a su padre y a su hija Sofía. Explicamos el premio en este artículo.
Danny DeVito
Treinta años después de Matilda, DeVito volvió a Sitges el jueves 15 para recoger el Gran Premio Honorífico. El público lo aplaudió en pie. «Cuando tenía cinco años desarrollé una pasión por el cine y sé que vosotros también la sentís, y eso nos convierte en familia», dijo el pingüino de Batman Returns. Recordó al director de fotografía Néstor Almendros y contó que La sociedad de la nieve, de J. A. Bayona, es una de sus películas favoritas. Después subió al escenario a Lucy y Jake: «Ahora os presentaré a mi verdadera familia».
Antes, en la rueda de prensa de Drag, explicó que el guion es la parte que más ha controlado en todas sus películas. Hubo una excepción: Pulp Fiction. «Decidí confiar en ese tal Quentin y salió de maravilla, ¿no?». Y dejó la frase de la semana: «La única razón para hacerme director es que el puesto de Dios ya está ocupado».
Tres Máquinas del Tiempo
El coreano Na Hong-jin recibió el Premio Màquina del Temps el lunes 12, poco antes de la medianoche. Con El extraño conquistó Sitges en 2016, y este año ha traído Hope, una película apocalíptica con Michael Fassbender y Alicia Vikander. «Todavía es pronto para recibir un premio», dijo, aunque lo agradeció. Recordó que todas sus películas se han visto en Sitges y terminó con un «Sois el mejor de todos los públicos». Al día siguiente contó que Hope nació del «terror extremo» que sintió durante la pandemia.
El miércoles 14 fue el turno de Robert Eggers. Su ópera prima, The Witch, inauguró el Festival en 2015 y este año ha vuelto en Sitges Clàssics. «The Witch es la película que me cambió la vida», dijo. Después se proyectó un fragmento de Werwulf, que se estrena el año que viene.
Finalmente, el jueves 15, Ángel Sala entregó el premio a Takashi Shimizu. Hace 26 años presentó en Sitges Ju-on, y la película le sigue persiguiendo: «Viajo por el mundo y Ju-on me persigue». Se despidió con un «No os durmáis y que la maldición os acompañe», mientras todo el auditorio hacía el mismo gesto con las manos en alto.
Tres actrices pioneras
El martes 13, Adrienne Barbeau recibió el Premio WomanInFan de manos de Mònica Garcia Massagué, directora de la Fundació Sitges. Es la actriz de La niebla, de John Carpenter, y de Creepshow. «Es el momento más álgido de mi vida», dijo. Ese mismo día, el productor uruguayo Bernardo Ernesto Bergeret recogió el Premio Industry 2026.
El jueves, el WomanInFan fue para Meiko Kaji, la protagonista de Lady Snowblood y de la saga Female Prisoner. Tarantino usó su canción Shura No Hana en Kill Bill. «Es la primera vez que asisto a un festival europeo», confesó. Al día siguiente contó que aceptó el papel de Sasori con una condición: que el personaje no hablara.
Por último, el sábado, Amy Irving recibió el Gran Premio Honorífico. Fue Sue Snell en la Carrie de Brian De Palma, la película a la que está dedicada esta edición, y también trabajó con él en La furia. En el escenario leyó una nota del propio De Palma: «Las grandes interpretaciones no envejecen, solo ganan prestigio». Además, recordó que en 1977 Carrie ganó en Avoriaz con un jurado presidido por Steven Spielberg, que entonces «era mi novio». Y cerró con un guiño al gorila del Festival: «Me siento como si recibiera una palmada de King Kong en el hombro».
Una buena cosecha nacional
El cine español ha tenido mucha presencia esta semana, sobre todo con óperas primas. La vasca Norma Vila debutó con Salitre, un thriller psicológico sobre una madre, Nagore Aramburu, que no soporta que su hija se vaya a estudiar a Barcelona. «El fantástico es mi género y de aquí no me mueve nadie», dijo entre aplausos. Por su parte, Daniel Romero estrenó Las hijas, rodada en el País Vasco, con Karra Elejalde como un secuestrador que obliga a un grupo de jóvenes a comportarse como sus hijas.
Además, la ciencia ficción ha vuelto con fuerza. Maria Martínez Bayona presentó The End of It, con Rebecca Hall, Gael García Bernal y Noomi Rapace, en la que morir es una opción para los ricos. Ángel Sala dijo que pertenece a un género «del que nos sentimos un poco huérfanos en este país». También se vio El exterior, del canario Víctor Moreno, un simulacro de misión a Marte rodado en Fuerteventura. Y, por fin, llegó a Sitges 5 minutos más, de Javier Ruiz Caldera, con su plano secuencia de cinco minutos que se repite en bucle. La contamos en este artículo.
El terror tuvo también sus estrenos. Por un lado, Óscar Martín presentó Upiro, sobre el primer caso de vampirismo documentado por la Iglesia en la península, con Javier Botet como criatura. Por otro lado, las primas Clàudia y Paula Serra debutaron con 11, en la que ocho niños y dos monitores se quedan atrapados en un refugio del Pirineo. Botet repitió en Gummy, de Javi González Prada, con Macarena Gómez. Asimismo, Alicia Albares estrenó La mala madre, un proyecto que pasó por Sitges Coming Soon. Finalmente, Carles Torrens llevó a Canarias la segunda entrega de Apocalipsis Z: Nuevo mundo.
Otros invitados
Casey Affleck presentó Company, un cuento gótico que dirige y coescribe. «Esta película es un gran experimento», dijo en castellano, y pidió al público que le dejara su opinión en Instagram. Duncan Jones, que triunfó en Sitges en 2009 con Moon, trajo Rogue Trooper, una película de animación hiperrealista hecha con Unreal Engine. Por su parte, Anna Biller volvió con The Face of Horror, y Boots Riley presentó I Love Boosters, con Demi Moore. Además, Michael Ironside repasó Scanners, de David Cronenberg, y contó que se inspiró en «los punks ingleses de finales de los setenta» para su villano.
Por otro lado, el Sitges FanPitch premió los proyectos The Pink Room, de Quarxx; Ecos, de Kryzz Gautier; Pinkooland, de Luis Usón; The Lambing, de Jillian Corsie, y Still Warm, de David R. Losada. En series ganó Hogar, dulce hogar, de Frank Lucas. Además, los Premios SGAE Nova Autoria, con Mikel Gurrea y Roque Baños en el jurado, distinguieron a Nausica Serra, Diana Magallón, Pablo Garayoa y Lídia Grau.
En la clausura, el Festival lamentó la muerte del ilustrador Manuel Pérez-San Julián, referente del arte fantástico. A continuación se proyectó Wicker, con Olivia Colman y Alexander Skarsgård como marido de mimbre.
Agenda
El sábado por la noche se vieron las sorpresas. Por un lado, Freaks Part II, de Adam Stein y Zach Lipovsky, secuela de la Freaks que estrenaron en Sitges en 2018. Por otro lado, el programa doble con One Spoon of Chocolate, de RZA, y Penny Lane Is Dead, de Mia Kate Russell. Hoy domingo, a las 15:30, el auditorio del Meliá acoge la maratón de clausura. En ella se repasan Company, Drag, Half, de Samjad, The Spiral y Buddy. Además, hoy es el último día de los Sitges Walking Tours.
Hasta el año que viene
Con esta crónica cerramos nuestra cobertura de Sitges 2026. Ha sido una edición de grandes homenajes y de mucho cine nacional en la pantalla. El año que viene el Festival llega a su 60.ª edición, y allí estaremos para contarlo. Gracias por acompañarnos estos días y, como dijo Takashi Shimizu, que la maldición os acompañe hasta entonces.
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