El Festival de Sitges, que dedica su 59.ª edición a los cincuenta años de la Carrie de Brian De Palma, proyectó el viernes el primer episodio de la serie que Mike Flanagan ha hecho para Prime Video a partir de la primera novela de Stephen King. Sus dos protagonistas, Summer H. Howell y Samantha Sloyan, explicaron en Sitges por qué esta Carrie vive en Instagram y por qué su madre la quiere de verdad.

Summer H. Howell nunca había oído hablar de Carrie. No había leído la novela ni visto ninguna de las películas cuando la eligieron, entre cerca de 1.500 actrices, para interpretar a Carrie White. Tampoco había ido nunca a un baile de graduación, porque en Canadá, donde se crio, no existe esa tradición. El único al que ha asistido es el que rodó para la serie, el baile más famoso del cine de terror. Lo contó el viernes en el Hotel Meliá de Sitges, en una rueda de prensa que compartió con Samantha Sloyan, que interpreta a su madre, Margaret.
Fue el propio Mike Flanagan quien le pidió que no se acercara a las versiones anteriores. «Le pregunté a Mike si quería que investigara, pero él prefería que me centrara en crear mi propia versión», explicó, según recogió El Periódico. Desde entonces ya ha visto la película de De Palma.
Una Carrie de 2026
La Carrie de Flanagan ocurre hoy. El pueblo sigue siendo Chamberlain, como en la novela, pero el padre de Carrie, un obrero obsesionado con el fin del mundo, acaba de morir, y la chica, que hasta entonces ha estudiado en casa, empieza a ir al instituto público. En el instituto hay simulacros de tiroteo y detectores de metales. Chris Hargensen lleva una cuenta de cotilleos en Instagram, y la humillación de la ducha acaba grabada con móviles y colgada en internet.
«Lo que me parece más peligroso y a mí personalmente me asusta más son las redes sociales. Desde luego, mucho más que cualquier poder paranormal», dijo Howell en Sitges a la agencia EFE. La actriz canadiense tiene 22 años y dejó el instituto hace solo cuatro. «Crecer ahora con redes sociales no es nada fácil. Temes todo el rato convertirte en el centro del acoso, en la diana. Y te ves forzado a tener una imagen en internet incluso antes de saber quién eres todavía». Para ella, esa es «la principal tragedia de la serie».
Howell empezó muy pronto en el terror. Con ocho años era Alice, la niña de La maldición de Chucky, y después ha trabajado en Hunter Hunter o Time Cut, de Netflix. Carrie es su primer gran papel protagonista.
Una madre que quiere a su hija
El cambio más grande está en Margaret White. En la novela y en la película de 1976, donde la interpretaba Piper Laurie, es una fanática religiosa que maltrata a su hija. En la serie sigue siendo una mujer de fe extrema y enganchada a las teorías de la conspiración, pero quiere a Carrie. Sloyan contó a la ACN que Flanagan le pidió cambiar el personaje de forma drástica y convertirlas en una madre y una hija que se quieren. Aun así, quiso conservar algo de la Margaret de Laurie: «la peligrosidad y la grandeza de su interpretación».
Flanagan escribió el papel pensando en ella. «Era un matrimonio increíble entre personaje y actriz», explicó el director a El País. Sloyan es una de sus actrices de confianza. Desde Hush (Silencio), en 2016, ha trabajado con él en La maldición de Hill House, Misa de medianoche, donde era la temible Bev Keane, El club de la medianoche, La caída de la casa Usher y La vida de Chuck, y estará también en su próxima película de El exorcista. «Cada vez que trabajo con él, siento que es todavía mejor director», dijo en Sitges. Sobre Howell, con quien ensayó antes del rodaje, aseguró que «ya es parte de la familia».
«Hacer Carrie de forma diferente»
«Mi primera reacción fue la de tanta otra gente: ¿por qué Carrie otra vez?», reconocía Flanagan en El País. Le convenció su hijo mayor, que empezaba entonces el instituto. «No lo vi como hacer Carrie otra vez, sino como hacer Carrie de forma diferente». Su consigna fue mantenerse lejos de la sombra de De Palma, que en su opinión «ya hizo la más perfecta posible». Para Flanagan, Carrie es ante todo una tragedia. «El terror es secundario para mí», decía, y lo que le interesaba era contar lo hostil que puede ser el mundo para las mujeres poderosas.
Stephen King, que es productor ejecutivo, no lo tuvo claro al principio. Según contó Flanagan a Variety el año pasado, la primera respuesta del escritor fue «Déjala en paz. Ya ha sufrido bastante». Cambió de opinión al leer la biblia de la serie, y tras ver el resultado escribió en Threads: «La Carrie de Mike Flanagan es brillante. Lo que dice sobre las redes sociales es estremecedor y cierto».
La serie se estrenó en septiembre en el Festival de Toronto y desde el miércoles están disponibles en Prime Video sus ocho episodios. Flanagan dirige cuatro, y el resto los firman Kate Siegel, su mujer y actriz habitual, Axelle Carolyn, Kyra Sedgwick y Hiromi Kamata. En el reparto están Siena Agudong como Sue Snell, Alison Thornton como Chris Hargensen, Joel Oulette como Tommy Ross, Arthur Conti como Billy Nolan, Amber Midthunder como la profesora Desjardin y Matthew Lillard como el director del instituto. También aparecen Heather Graham, Rahul Kohli y Katee Sackhoff. Según El País, Flanagan la imagina como una historia de tres temporadas.
Más drama que terror
La crítica la ha recibido bien, aunque con matices: un 85 % de reseñas positivas en Rotten Tomatoes y una media de 72 en Metacritic. En Variety, Aramide Tinubu la llamaba una «soberbia reinvención», con una Howell «estelar», que devuelve el protagonismo a las chicas que están en el centro de la historia. Daniel Fienberg, en The Hollywood Reporter, apuntaba que si King escribiera hoy Carrie se parecería mucho a esta serie, pero también que es «menos singular y mucho menos aterradora de lo que debería». Para Lucy Mangan, de The Guardian, es «más un drama adolescente con algo de mordiente que un festín de terror empapado en sangre», con una Sloyan «hipnótica». En España, Miguel Á. Romero escribía en Cinemanía que Howell «está más que a la altura de Sissy Spacek».
Cincuenta años de Carrie
Carrie se publicó en abril de 1974 y fue la primera novela de King. Nació como un relato para una revista masculina, y el escritor llegó a tirar a la papelera las primeras páginas. Su mujer, Tabitha, las rescató y le animó a seguir. Dos años después, Brian De Palma la llevó al cine con guion de Lawrence D. Cohen y música de Pino Donaggio. Sissy Spacek y Piper Laurie fueron candidatas al Óscar, y en el reparto estaban también Amy Irving, que debutaba como Sue Snell, John Travolta, Nancy Allen y William Katt.
Después vinieron un musical de Broadway en 1988, que se despidió tras solo cinco funciones y pasó a la historia como uno de los mayores fracasos del género, una secuela, Carrie 2: La ira, en 1999, un telefilme de 2002 con Angela Bettis y la versión de 2013 de Kimberly Peirce, con Chloë Grace Moretz y Julianne Moore. Moretz protagoniza ahora Found Alive, la película de Carlota Pereda que inauguró el Festival el jueves.
En Sitges, Carrie está por todas partes. El cartel de esta edición es un homenaje a la película, y Amy Irving, que recibe el Gran Premio Honorífico, presenta la copia restaurada en 4K y La furia, el otro título que rodó con De Palma. Pino Donaggio está en el Festival con la nueva película de Nicolas Winding Refn y, como contamos aquí, ya tiene trabajo para la siguiente.
El resto de la segunda jornada del Festival está en nuestro resumen del viernes.
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